lunes, 16 de febrero de 2009

La mujer sin cabeza


Ahora la mujer sin cabeza no doma más leones, ni tigres, ni víboras. La dificultad de su número se redujo: ahora se pasea por los asientos de la platea repartiendo folletos de propaganda, vendiendo cigarrillos y chocolates. Anda de un lado a otro entre los carromatos, tropezándose con las tarimas coloreadas de los payasos, sentándose en los fardos de alfalfa de los elefantes, desde donde mira las estrellas encerradas en cubos. Pasea todo el día y toda la noche. Va sin cabeza pero vigilando, para no caerse. La dejan entrar a la jaula de las fieras solamente para que se reconozca un momento, para que no olvide su nombre que no tiene cara.






Rafael Courtosie Uruguayo (1958)

1 comentario:

  1. Te doy la bienvenida a mi blog y la enhorabuena por el relato que has escogido. Me gustó. Un beso.

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