viernes, 29 de enero de 2010

Gris


Había una vez,

tres niños grises,

hablaban con crudeza

y tenían en el alma muchas penas.


Pobrecitos esos niños,

la tristeza les dolía...

Pero un día,

uno de ellos dijo adiós,

dejando huellas de traición.


Pobrecitos,

a los otros dos mucho les dolió.


Pobrecitos,

los entiendo porque

a mi también me pasó.



N.

9 comentarios:

  1. Excelente el post que nos acercas, siempre es un placer visitar y compartir tu espacio.

    Cálido abrazo.

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  2. Me gusta mucho la fotografia! Es triste pero a todos creo que nos ha pasado eso alguna vez, en mi caso bastante más de una...

    Saludos

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  3. Desgraciadamente, la mayoría ha tenido que pasar por alguna situación parecida. Así es la gente!
    Un besito!

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  4. "...Las cosas que uno hace para vivir
    y no perder la cabeza..."

    E.B.

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  5. La traición de un amigo, su pérdida es de las más dolorosas...
    Un beso, bonita.
    Natacha

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  6. yo creo que cuando un "amigo" te traiciona, es que en realidad no era tu amigo y por lo tanto en realidad, no pierdes nada.

    Un abrazo.

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  7. Paco Alonso: Muchas gracias por tu comentario!!!

    Naia: Es cierto, creo que son pocos los que se libran de una traición como ésta!!

    Belén: "Asi es la gente"; no toda pero hay muchos falsos amigos por ahí!!

    Natacha: Se derraman muchas lágrimas por pérdidas de este tipo, pero tarde o temprano la herida términa por sanar!!

    Clauminara: Estoy de acuerdo contigo, lo entendí demasiado tarde, pero lo entendí!!!


    Besos a todos!! :-)

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  8. Esas huellas de traición si que calan hondo y duelen.
    Besitos,

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  9. Soñadora: Duelen un montón, pero esas caladas son las que te hacen fuerte,
    Besos :-)

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