sábado, 19 de mayo de 2012

Un sábado jodidamente insoportable



Ah sí, otra vez esas ganas malditas de largarme lo más lejos posible, 
de salir huyendo por la ventana como me dijo el buen Joshi, 
querer escapar de mis casi "nada" 
buscar refugio en otro lugar, 
donde nadie conozca mis impulsos y 
mi mal genio. 


Cobardemente desaparecer, 
no me iré por siempre, 
tal vez solo necesito un mes, 
quizás un año y después volver. 


Necesito irme de acá, 
es cuestión de salud mental. 
Me irán a buscar? 
lo dudo de verdad. 


Me largo al mundo que me invento cuando no me puedo largar de verdad, 
me escapo al cielo o al infierno de vez en cuando para dejar de ser yo. 


Me iré, 
tarde o temprano lo conseguiré, 
mientras sólo queda terminar estos putos trabajos que me están matando, 
pedirle a Dios un poco de inspiración 
y cambiar la cara, total el mundo no es el culpable de mis desgracias, 
la culpable soy yo por no ser normal 
por amar la vida de extraña ermitaña, 
por ser nómada del corazón, por amar a mi manera, 
de llorar por casi todo y a la vez por nada. 
La culpable de amar la música que me corre por las venas
de emborracharme con poesía y no con cervezas, 
de no saber nadar y por eso ahogarme en mis tristezas, 
de mendigar amor, sabiendo que hay quien me lo da sin pedirlo. 


Soy la culpable de ser yo, fría y dulce a la vez
mala y buena, buena y mala. 
Culpable de querer al que no me quiere
y lastimar al que no se lo merece. 


Soy Vanessa, la que tiene demasiadas ojeras, 
la que sueña con irse y volver 
pero irse de nuevo para saber amar, 
para aprender a rezar.. 


Me quiero largar, pero ya! 

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